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martes, 23 de agosto de 2011

Sólo sé, que sé muchas cosas.... pero no tantas como quisiera



Una mañana cualquiera, y la búsqueda en el rastro de un simple libro, de nuevo es capaz de emocionarte. Dos euros, por  300 gramos de papel usado y el sentido de la vida aparece y se muestra claro y profuso, como si siempre hubiera estado ahí, incluso cuando más lo buscabas. 


Es el momento,  Esa euforia contenida, al abrir muy despacio la tapa, y pensar, que quizás, a partir de entonces, ese acto determine un nuevo cambio, un acontecimiento que sirva a la hora de rememorar épocas y momentos, porque penetrará en ti y será ya un fragmento tuyo.


Tan sólo es el detonante


Y se ponen en marcha mecanismos ya usados, pero cada vez más precisos y eficaces. Sabes que cada vez queda menos para esa metamorfosis que se está gestando desde el principio de tus años. Algo saldrá de esa crisálida creada a base de la confusión total y libertinaje mental, a la que has estado expuesto desde tus inicios ... No puede ser que todo haya sido y continúe siendo en vano


A falta de estímulos se recurre al pasado, a la fantasía, buscando un  abismo para saltar  al vacío... 


Desprenderse de la ingenua fe en lo establecido y predeterminado, implica pérdidas irrevocables. Puertas que se han de cerrar para permitir la apertura de otras... La búsqueda continua de las emociones para sentirte vivo y en movimiento constante..
El desequilibrio, la euforia, la locura el desenfreno, contra la melancolía, la fragilidad, la tristeza...


Todas valen


Excepto la  felicidad* . Ya que si la encuentras, estás muerto. O quizás sea el preludio a la imbecilidad. Quien sabe!



*Felicidad. Dígase del que vive en los Mundos de Yupi.